Un estudio de Vicentric analizando a un total de 50 modelos eléctricos en Canadá deja conclusiones claras: mantener un eléctrico es mucho más barato que sus homólogos de combustión. En concreto, a pesar de tener un precio de compra superior en unos 5.400 euros más, los eléctricos suponen un ahorro medio en mantenimientos de unos 12.000 euros al llegar al lustro de vida.
Así, los costes totales de propiedad de los eléctricos mejoran cada año y se aumenta su ventaja en rentabilidad frente a los de combustión. Ese ahorro viene motivado en parte por una reducción en el gasto del conductor del eléctrico en el taller.
Así, el 82% consumen menos mantenimientos y reparaciones. En buena medida, por la desaparición de componentes mecánicos vinculados al motor de combustión. La horquilla de ahorro en taller a cinco años entre un eléctrico y un térmico, según modelos y prestaciones, oscila entre 206 y 6.400 euros. Un buen “pellizco”, en cualquier caso, para la industria y la distribución del recambio de la mecánica térmica, y para los talleres de reparación.
No obstante, no todos los eléctricos son más baratos de mantener: en 9 de los 50 vehículos analizados, la factura del paso por taller a cinco años es superior que en sus equivalentes térmicos. Este análisis de Vincentric se refiere al mercado canadiense, pero es una buena perspectiva para el sector en España. En el cálculo del coste total de propiedad de un eléctrico, Vincentric ha tenido en cuenta otras variables como la depreciación (más alta), las tasas e impuestos (más bajos), el consumo de combustible (evidentemente más bajo) y el seguro (más alto). El estudio concluye, igualmente, que, a cinco años, teniendo en cuenta la eventual huella de carbono necesaria para producir electricidad, los eléctricos analizados tienen un mejor desempeño ambiental que los térmicos.
















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