La importancia del líquido de frenos en los coches

El líquido de frenos es el encargado de transmitir la presión ejercida al resto de componentes del sistema de frenado, por lo que los fabricantes recomiendan revisarlo y sustituirlo a los dos años.

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El hecho de que los fabricantes recomienden una sustitución del líquido de frenos de entre dos y cuatro años (mejor siempre dos), hace que a menudo se olvide su importancia. Se presta, en general, mucha más atención a las pastillas y discos o, en la parte pura de mecánica y mantenimiento preventivo, a los filtros de aceite o combustible, que se deben cambiar con mucha mayor periodicidad.

Pero que los líquidos de frenos tengan una mayor vida útil no quiere decir que no haya que revisarlos con cierta frecuencia, teniendo en cuenta su función, que no es otra que transmitir la presión ejercida al resto de componentes del sistema de frenado y que funcionen correctamente.

Factores que reducen su vida útil

Los sistemas de frenado de los vehículos modernos están lo suficientemente avanzados hoy día como para que los factores que reducen la vida útil del líquido de frenos no les afecte. Hablamos, fundamentalmente, de las altas temperaturas, la humedad y la suciedad. Las altas temperaturas tendrían su incidencia, hasta el punto de poder dejar al coche sin frenos, en el caso de llegar a temperatura de ebullición, algo harto improbable.

Pero la humedad sí puede afectar relativamente, dado que con el paso del tiempo se va mezclando con agua, provocando que el sistema pierda efectividad. Y en cuanto a las partículas de suciedad que pueden afectarle, tampoco hay mucho que el usuario pueda hacer para evitarlo, así que lo único que queda es realizar el cambio de líquido de frenos a tiempo, cada dos años aproximadamente.

¿Cómo se cambia el líquido de frenos?

No es una operación que entrañe demasiada complicación para un mecánico, pero sí que no es conveniente que la realice un usuario por su cuenta si no tiene los conocimientos necesarios. La primera parte de la tarea no implica nada extraño. Se extrae el líquido antiguo del recipiente y se añade el nuevo siguiendo las recomendaciones del fabricante.

Pero, a posteriori, hay que elevar el coche y quitar las cuatro ruedas para purgar las pinzas, para lo que es necesaria la ayuda de una segunda persona que pise el pedal de freno a fondo durante la operación. Solo así se puede comprobar que el nivel del líquido de frenos es el adecuado.

Road House recomienda que ante cualquier actuación en el vehículo se acuda siempre a un taller mecánico de confianza.

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