Llega el frío: componentes clave del vehículo que hay que comprobar

26 octubre 2018

Con la llegada del otoño, es recomendable realizar una revisión preventiva que garantice la seguridad en la conducción.

Road House

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26 octubre 2018

Se van aproximando el frío y las primeras lluvias, y los conductores previsores se acercarán al taller para poner a punto su vehículo para la temporada otoño-invierno. El frío y las precipitaciones hacen que las condiciones de conducción no sean las idóneas, por lo que es recomendable realizar una revisión preventiva.

La iniciativa “Elige Calidad, Elige Confianza”, coordinada por Sernauto, ha enumerado los componentes a los que los profesionales mecánicos deben prestar especial atención:

Batería: el frío provoca que la batería se descargue, por lo que conviene analizar su estado, como mínimo al tercer año de vida. Debemos recordar que del buen estado de la batería depende el correcto funcionamiento de todos los componentes electrónicos (sistemas de a bordo, control de tracción, estabilidad, dirección, ABS…), así como de los componentes eléctricos (faros, alarma, gps, radio…). Para determinar su estado, es necesario prestar atención al tiempo de arranque y al ruido.

Limpiaparabrisas: es importante vigilar que las escobillas no dejen rastros de agua o marcas sobre el parabrisas y que no hagan ruido. Conviene cambiarlas cada año, coincidiendo con el otoño, y recordar al usuario que utilice un líquido lavalunas homologado. En las escobillas es fundamental un diseño del conector que asegure su sujeción.

Suspensión: la revisión de los amortiguadores debe hacerse cada 30.000 kilómetros. Dado que intervienen en el correcto funcionamiento del EPS y del ABS, un mantenimiento deficiente aumenta la distancia de frenado hasta un 35% y puede provocar además la pérdida del control de la dirección o sufrir aquaplaning. Por otro lado, también aumenta el desgaste del resto de las piezas (rótulas, soportes, neumáticos…), por lo que se recomienda cambiarlos entre los 65.000 y los 90.000 kilómetros. El cambio debe realizarse por completo o por ejes.

Frenos. Los discos de freno hay que revisarlos cada 20.000 kilómetros y antes de largos desplazamientos, atendiendo al estado de los discos, el espesor y la superficie de frenado. Al cambiarlos, se deben cambiar también las pastillas y los latiguillos, y hacerlo por ejes, para asegurar una frenada equilibrada que garantice la estabilidad del vehículo. Por su parte, las pastillas han de tener un grosor mínimo de 2 milímetros. El líquido de frenos hay que cambiarlo cada dos años, o entre los 40.000 y los 60.000 kilómetros.

Filtros y aceite. El buen estado de los filtros es importante para que los fluidos que entran el motor lo hagan completamente limpios. El filtro del aceite suele cambiarse cada dos años, y el de combustible, cada uno o dos años. Para el cambio del aceite, lo más conveniente es seguir las recomendaciones del fabricante, aunque lo habitual es hacerlo cada dos años o entre los 5.000 y los 30.000 kilómetros.

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