Cómo afecta el calor al coche

Con las altas temperaturas del verano los coches sufren más que en otras épocas del año. Veamos cómo.

Road House

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Calor a tope. Llega el tórrido verano. La canícula se pone en marcha. Y con las altas temperaturas los vehículos sufren más. Motivo por el cual es importante avisar a nuestros clientes de que acudan a una revisión en estas fechas.

Es la época que más kilómetros se recorren y no hay que poner en juego la seguridad de los ocupantes. Así que lo mejor es no viajar en horas de máximo calor y menos con niños.

En los días de calor la temperatura interior puede llegar a ser de un 80 % más elevada que en el exterior, así que habrá que andar con cuidado ante semejante golpe de calor. Además en verano, el motor puede perder hasta un 15 % de su potencia y gastar más combustible.

Cuando el usuario emprenda un viaje en la temporada estival deberá comprobar la temperatura del motor con frecuencia fijándose en que el indicativo del cuadro de mandos nunca llegue a la zona roja.

En caso de tener que utilizar el coche con mucho calor cuando se detenga es conveniente mantener el coche ventilado un rato y aparcarlo en zonas de sombra, si no puede ser entonces hay que cubrir la parte delantera con un parasol, algo hace.

Por temas de seguridad, no estaciona en zonas con rastrojos o plantas secas, de esta manera se evita iniciar incendios.

Así incide el calor en el vehículo

  1. La batería es uno de los elementos que más sufre y repercute en su ciclo de vida.
  2. El calor facilita la evaporación más rápida de los diferentes líquidos: habrá que comprobar el nivel de aceite, y cómo no, el estado del refrigerante. Este líquido, se debe cambiar al menos cada cuatro años.
    Un refrigerante en óptimas condiciones ayudará a enfriar el motor y mantenerlo a 90 grados para evitar “calentones” que puedan romper el motor del coche. Es conveniente utilizar un lubricante y un refrigerante con más graduación
  3. El motor pierde potencia como consecuencia del aire caliente (al llevar menos oxígeno el combustible tarda más en quemarse y modifica a peor el rendimiento).
  4. El sistema de refrigeración trabajar más, sobre todo en velocidades bajas. Además el funcionamiento del aire acondicionado o el climatizador hacen perder una cantidad importante de CV.
  5. Aumenta la temperatura del motor. Hay que controlarla y no pasar de 90º. Si eso ocurre habría que parar. Para liberar calor una acción efectiva es encender la calefacción al máximo.
  6. El calor puede dañar el estado de las bujías y el filtro del aire. También habría que comprobar su estado.
  7. Los neumáticos también sufren con el calentamiento que transmite la carretera, además de las velocidades altas. Por ello es vital controlar la presión de los neumáticos ya que si la presión es demasiado baja el neumático rozará más con el asfalto y se calentará más.
    Además hay que comprobar su desgaste y dibujo antes de salir de viaje, ya que con las altas temperaturas del asfalto el desgaste será más rápido con el consiguiente peligro que supone.
  8. Con las altas temperaturas los frenos sufren un sobrecalentamiento debido al rozamiento contra el disco. En verano con la evacuación de calor los frenos son menos efectivos y los discos puedan llegarse a deformar. Lo mejor es utilizar más a menudo el freno motor, evitar frenadas agresivas que aumentan la temperatura de pastillas y discos, y utilizar pastillas y discos de frenos de alta calidad como las de Road House que son garantía de eliminación del sobrecalentamiento.
  9. El calor también afecta al líquido de frenos ya que sufre más y podría llegar a hervir, en cuyo caso, los frenos del no funcionarían. Imaginemos el susto.
  10. El aire acondicionado es otro elemento fundamental en las olas de calor que previsiblemente aparecerán en verano. Se comprobará si el coche suministra el caudal de aire frío suficiente. Si no sale una gran cantidad de aire se puede que el filtro del habitáculo esté colapsado y habrá que cambiarlo. Si lo que no sale es aire frío, es importante que un taller realice una recarga de gas.
  11. La carrocería del vehículo es otra víctima del calor, la pintura pierde luminosidad por el impacto del sol y más aún con las altas temperaturas.

Ya conocemos las consecuencias del calor en la época estival para los vehículos. En la medida de los posible intentemos paliar todo lo que afecta. La seguridad de todos está en juego.

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