Cuanto más antiguo el vehículo, más problemas puede dar. Pero, al mismo tiempo, menos gasto se quiere hacer en el taller y, por tanto, menos se trata de visitar, salvo que sea imprescindible. Y eso es lo que parecen corroborar los datos. Porque sí, según datos de Gipa, más del 48% de los vehículos que acuden a los talleres en España tienen más de 15 años, pero lo realmente significativo es que los coches de diez años realizaron una media de 1,87 entradas a los canales de reparación, mientras que los de cuatro años o menos no llegaron a superar las 1,72 entradas.
¿Y cuáles son los motivos principales de estas entradas? Las averías y lunas se sitúan como el principal causante con más de 9 millones de visitas al taller. Por detrás, acto seguido, figuran la revisión Pre-ITV o Post ITV, es decir, por no haber superado con éxito la inspección, que significan más de 6,7 millones de entradas anuales; y el cambio de neumáticos en tercer lugar con más 6,5 millones de visitas. A continuación, completan las cinco más frecuentes el cambio de aceite sin revisión (más de 5,8 millones de visitas) y la revisión del fabricante (más 4,7 millones de visitas).
Ceñidos a la lógica, cuanto más nuevo es un vehículo, menos requiere de un servicio de posventa, más allá del mantenimiento anual o revisiones oportunas que indique el fabricante. Un sentido común refrendado por los datos, pues, como se acaba de exponer, los coches elevan sus visitas por el taller según van cumpliendo años. ¿El principal motivo? Sufren un mayor desgaste en componentes clave como los frenos, la suspensión, los neumáticos y los sistemas eléctricos.
Unido a este desgaste que van sufriendo con el tiempo, también se debe tener en cuenta que deben pasar con éxito la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), que en España debe hacerse a partir de los cuatro años y, después, cada dos años entre los cuatro y diez años de antigüedad. A partir de este momento, la ITV pasa a ser anual.
















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