Estrategias de diseño modular, garantizar la disponibilidad a largo plazo de piezas de repuesto y actualizaciones de software a precios justos y no discriminatorios, abordar las prácticas anti reparación y garantizar el acceso a la información sobre reparación. Estas son, muy resumidas, las cuatro prácticas por las que diez asociaciones de posventa europea han acudido a Bruselas para proteger la labor de los talleres multimarca o independientes.
Garantizar la reparabilidad de las baterías de los vehículos eléctricos
Las prácticas de diseño generalizadas que impiden la reparación de baterías de vehículos eléctricos no sólo dan lugar a niveles innecesariamente elevados de consumo de recursos, sino que también generan costes adicionales para los consumidores y perjudican a sectores como los seguros o los servicios posventa independientes.
Si bien la mayoría de los fabricantes europeos históricos todavía permiten por ahora el desmontaje y la sustitución de sus módulos de batería, la presión ejercida por los fabricantes no europeos bien podría cuestionar esta práctica. El uso de resinas y material de interfaz térmica en la batería, por ejemplo, sella los módulos entre sí y evita su sustitución en caso de fallo. Actualmente, el Reglamento de la UE sobre baterías no aborda estas cuestiones.
Acceso a actualizaciones de software
A medida que los vehículos están cada vez más conectados, crece su dependencia de los sistemas operativos. Esto crea el riesgo de obsolescencia del software: si se detienen las actualizaciones de estos sistemas operativos, la vida útil de los vehículos podría reducirse significativamente, a pesar de que el hardware sea perfectamente funcional.
Las actualizaciones de software deben garantizarse durante al menos 20 años. Dado que la vida media de un vehículo actualmente es de 19 años, recomiendan incluir un período mínimo reglamentario de mantenimiento y actualización desde la fecha de puesta en el mercado y durante un periodo de 20 años después de la fecha de finalización de la puesta en el mercado de los sistemas operativos.
Abordar las prácticas anti reparación
Las prácticas anti reparación, como el emparejamiento de piezas, se están convirtiendo en una barrera importante para la reparación independiente y, por lo tanto, son perjudiciales para un mercado de reparación abierto y competitivo, lo que dificulta la elección del consumidor. Permite a los fabricantes establecer un monopolio de facto sobre reparaciones y repuestos, aumentando así el coste de las reparaciones y provocando una obsolescencia temprana.
Acceso a la información para operadores y consumidores independientes
El acceso no discriminatorio a la información es crucial para permitir un mercado posventa abierto y competitivo y no debería encarecer la reparación independiente. La información necesaria para el desmantelamiento, reutilización, remanufactura, reacondicionamiento y reparación de piezas y componentes debe ponerse a disposición de operadores independientes. Se debe prestar especial atención a las piezas y componentes electrónicos, dada su complejidad y dependencia del software.
















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